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WYOMING, MICHIGAN - University of Michigan Health-West (anteriormente Metro Health - University of Michigan Health) es el primer sistema en el estado en probar la documentación automatizada en la sala de examen, lo que permite a los proveedores de salud centrarse en el paciente en lugar de la computadora.

Nuance Dragon Ambient eXperience (DAX) con tecnología de inteligencia artificial es una solución de inteligencia clínica ambiental que captura y contextualiza cada palabra del encuentro del paciente y crea automáticamente documentación clínica.

El piloto en University of Michigan Health-West comenzó a principios de este año con 13 proveedores, en entornos de atención primaria y especializada.

"Ya hemos descubierto múltiples ventajas que sugieren que Nuance DAX podría convertirse en una innovación transformadora para nuestra organización", dijo el Dr. Lance M. Owens, director de información médica, que dirige el piloto. “Esta tecnología captura la documentación de forma automática y elimina la computadora como una barrera entre los proveedores y sus pacientes y permite una mejor participación paciente-proveedor. Es otra forma en la que perseguimos incansablemente nuestra visión de ofrecer innovaciones que cambian la atención y la atención que cambia vidas”.

"University of Michigan Health-West es un modelo para las asociaciones profundas necesarias para transformar la prestación de atención médica y capacitar a los médicos con la tecnología avanzada que necesitan para brindar atención personalizada al paciente", dijo Diana Nole, vicepresidenta ejecutiva y gerente general de Nuance Healthcare.

“Nuance DAX funciona a la perfección en segundo plano, liberando al médico de la carga de las tareas administrativas y le permite centrarse únicamente en el paciente. Esta fue nuestra visión al presentar Nuance DAX y ahora, junto con nuestros clientes como la Universidad de Michigan Health-West, estamos dando vida a esa visión al ofrecer una experiencia mejorada para el paciente y el proveedor ".

En las encuestas iniciales en los sitios piloto, cuando se les pidió que compararan su visita con encuentros de atención médica anteriores, los pacientes estuvieron de acuerdo abrumadoramente con varios indicadores de desempeño, indicando:

 

  • "Mi visita se sintió más como una conversación afable".
  • “El proveedor pareció estar más concentrado en mí durante la visita”.
  • "El proveedor pasó menos tiempo escribiendo en su computadora".

 

“El beneficio para los pacientes se está volviendo evidente. Al reducir la carga de documentación, permitimos que los proveedores se concentren en brindar la mejor atención a sus pacientes y una relación más sólida entre el paciente y el proveedor”, dijo Owens.

Después de usar Nuance DAX, un proveedor de Health-West de la Universidad de Michigan observó una disminución de 31 minutos por día en la documentación. Otro proveedor vio una reducción promedio de 5 minutos de tiempo de documentación por cita. Un proveedor particularmente eficiente redujo el tiempo por nota de dos minutos a 1,9 minutos, lo que totalizó una disminución significativa en el tiempo de documentación en general. Además de ayudar a los proveedores a cumplir con el cronograma y pasar más tiempo con los pacientes, el sistema mejora la precisión y la minuciosidad de la documentación porque los proveedores no tienen que dividir su atención entre el paciente y la computadora.

“A medida que continuamos rastreando métricas clave durante el piloto, planeamos implementar el sistema para todos los médicos de atención primaria durante el próximo año”, dijo Owens. "Vemos potencial para expandirse para uso especializado, en el Departamento de Emergencias y entornos de enfermería en un futuro cercano".

Para obtener más información sobre Health-West de la Universidad de Michigan y sus iniciativas de innovación, visite www.uofmhealthwest.org.

 

NUEVA YORK (AP) — Las empresas de alimentos están siendo cada vez más presionadas para que utilicen menos sal, después de que las autoridades reguladoras de Estados Unidos anunciaran unas directrices muy anticipadas para reducir los niveles de sodio en muchos productos, como los condimentos, los cereales y las papas fritas.

Los objetivos de carácter voluntario fijados el miércoles para 163 alimentos pretenden ayudar a reducir la cantidad de sal que ingiere la población. La mayor parte del sodio de la dieta estadounidense procede de los alimentos envasados o de los restaurantes, y no de la sal que se añade a las comidas en casa, lo que hace difícil que la gente haga cambios por su cuenta.

Para que las personas se acostumbren a comer menos sal, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) dijo que las reducciones deben ser graduales y en toda la cadena de suministro de alimentos, para que las personas no sigan recibiendo opciones más altas en sodio.

“Establecer los objetivos realmente ayuda a nivelar el campo de juego en toda la industria”, comentó la directora de la división de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la FDA, Susan Mayne.

Los nuevos objetivos de niveles de sodio de la FDA apuntan a reducir, durante los próximos dos años y medio, la ingesta promedio en un 12%, de 3.400 a 3.000 miligramos por día. Incluso así, el consumo promedio quedaría por encima del límite recomendado por el gobierno federal, de 2.300 miligramos por día para las personas de 14 años o más, pero la FDA dijo que monitoreará los avances de la industria y que actualizará las metas para acercar con el tiempo los niveles al límite recomendado.

La FDA dijo que tomó en consideración los puntos de vista de la industria después de emitir su guía preliminar en 2016. La salsa de tomate, la mostaza y la salsa picante, por ejemplo, fueron divididas y ahora tienen objetivos diferentes. Otra diferencia: la guía final no especifica un marco de tiempo para alcanzar los objetivos a más largo plazo.

La farmacéutica Pfizer solicitó permiso el jueves al gobierno de Estados Unidos para usar su vacuna contra el COVID-19 en niños entre cinco y 11 años, y en caso de que los reguladores acepten, las inyecciones se empezarían a aplicar en cuestión de semanas.

Muchos padres y pediatras han pedido a las autoridades protección contra el coronavirus para niños menores de 12 años, el tope actual para la vacuna de Pfizer y su socio alemán BioNTech. Los menores no sólo pueden en ocasiones enfermar de gravedad, sino que el mantenerlos en las escuelas puede ser un reto con el virus aún intenso en comunidades con poca tasa de vacunación.

Pfizer anunció en un tuit que había presentado su solicitud formalmente ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés).

Ahora la FDA tendrá que decidir si hay evidencia suficiente de que las vacunas son tan seguras y efectivas en niños pequeños como lo son en adolescentes y adultos. Un panel independiente de expertos debatirá públicamente la evidencia el 26 de octubre.

Según Pfizer, sus estudios muestran que los niños pequeños deberán recibir la tercera dosis que actualmente se aplica en el resto de la población. Después de la segunda dosis, los menores entre cinco y 11 años desarrollaron niveles de anticuerpos contra el COVID-19 tan fuertes como los que obtuvieron adolescentes y adultos jóvenes en inyecciones de concentración normal.

Si bien los niños tienen menor riesgo de enfermar de gravedad o fallecer por coronavirus que personas mayores, el COVID-19 puede llegar a matar a menores y los contagios en niños pequeños se han disparado al tiempo que la variante delta extracontagiosa se propaga por el país

“Me alegra que estoy ayudando a que otros niños reciban la vacuna”, declaró Sebastian Prybol, de ocho años y residente de Raleigh, Carolina del Norte. Él participa en el estudio de Pfizer en la Universidad Duke y aún desconoce si recibió la vacuna o un placebo.

“Queremos asegurarnos que es absolutamente segura para los ellos”, dijo la madre de Sebastian, Britni Prybol, quien agregó que ella se sentirá “más que feliz” si la FDA autoriza la vacuna.

WASHINGTON (AP) — La farmacéutica Merck pidió el lunes a la agencia reguladora estadounidense que autorice su medicamento contra el COVID-19, que añadiría un arma nueva y fácil de utilizar al arsenal del mundo contra la pandemia.

Si es aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) -una decisión que podría tomarse en cuestión de semanas-, sería la primera píldora demostrada para tratar el COVID-19. Todas los demás tratamientos contra la enfermedad respaldados por la FDA requieren una inyección o una vía intravenosa.

Una píldora antiviral que la gente podría tomar en casa para reducir sus síntomas y acelerar su recuperación sería un avance trascendental que reduciría la carga sobre los hospitales estadounidenses y ayudaría a combatir brotes en países más pobres con sistemas médicos vulnerables. También reforzaría la estrategia en dos frentes de la pandemia: el tratamiento con medicación y la prevención, sobre todo a través de vacunas.

La FDA estudiará los datos de la compañía sobre la seguridad y efectividad del medicamento, molnupiravir, antes de tomar una decisión.

Merck y su socia Ridgeback Biotherapeutic dijeron haber pedido específicamente que la FDA autorice el uso de emergencia para adultos con casos de leves a moderados con riesgo de desarrollar un cuadro grave o ser hospitalizados. Son aproximadamente los casos en los que se utilizan los medicamentos por vía intravenosa.

“EL valor aquí es que es una píldora, de modo que no hay que ocuparse de los centros de infusión todos los factores en torno a eso”, dijo el doctor Nicholas Kartsonis, vicepresidente de la unidad de enfermedades infecciosas de Merck. “Creo que es una herramienta muy poderosa para añadir al repertorio”.

La compañía había reportado este mes que la pastilla redujo aproximadamente a la mitad las hospitalizaciones y muertes en pacientes con síntomas iniciales de COVID-19. Los resultados fueron tan claros que expertos médicos independientes que supervisaban el ensayo recomendaron detenerlo antes de tiempo.

Los efectos secundarios fueron similares entre pacientes que recibieron el fármaco y los del grupo de control que recibieron un placebo. Sin embargo, Merck no ha hecho públicos los problemas reportados, que podrían resultar decisivos en la decisión de la FDA.

Estados Unidos sigue considerando las vacunaciones como la mejor forma de protegerse contra el COVID-19. Pero con 68 millones de estadounidenses que podrían inmunizarse pero aún no quieren hacerlo, los medicamentos efectivos serán cruciales para controlar nuevas olas de contagios.

Desde el principio de la pandemia, los expertos en salud han recalcado la necesidad de tener una píldora cómoda de utilizar. El objetivo es conseguir algo similar al Tamiflu, una medicación introducida hace 20 años y que reduce en un día o dos la duración de una gripe y reduce la gravedad de los síntomas como la fiebre, tos y congestión nasal.

Tres medicamentos con anticuerpos autorizados por la FDA han demostrado una gran eficacia para reducir las muertes de COVID-19, pero son caros, difíciles de producir y requieren equipamiento y profesionales sanitarios especializados para administrarlos.

Si la FDA autoriza el medicamento, el gobierno estadounidense ha acordado comprar las píldoras para atender a 1,7 millones de personas a un coste de unos 700 dólares por tratamiento. Es menos de la mitad de lo que cuestan los medicamentos con anticuerpos adquiridos por el gobierno estadounidenses -unos 2.000 dólares por infusión- pero sigue siendo más caro que muchas píldoras antivirales para otras enfermedades.

En una entrevista, Kartsonis dijo que la cifra de 700 dólares no era el precio final de la medicación.

WASHINGTON (AP) — Johnson & Johnson le pidió el martes al regulador de medicamentos de Estados Unidos que autorice inyecciones adicionales de su vacuna contra el COVID-19 a medida que el gobierno busca ampliar su campaña de refuerzo a millones de estadounidenses.

J&J dijo que presentó una solicitud a la FDA para que autorice sus refuerzos para las personas mayores de 18 años que ya recibieron la vacuna de esta farmacéutica, que es de una sola aplicación. Si bien la farmacéutica dijo que presentó datos sobre varios intervalos de refuerzo diferentes, que van de dos a seis meses, no recomendó formalmente uno a la agencia reguladora.

El mes pasado, la FDA autorizó inyecciones de refuerzo de la vacuna de Pfizer para los adultos mayores y otros grupos con mayor vulnerabilidad al COVID-19. Eso fue parte de un esfuerzo radical del gobierno del presidente Joe Biden para reforzar la protección de los estadounidenses frente a la variante delta del coronavirus y la posible disminución de la inmunidad a la vacuna.

Los asesores del gobierno respaldaron las inyecciones adicionales de Pfizer, pero también les preocupó crear confusión para millones de estadounidenses que recibieron las inyecciones de Moderna y J&J. Los funcionarios estadounidenses no recomiendan mezclar ni combinar diferentes marcas de vacunas.

La FDA convocará a su panel externo de asesores la próxima semana para revisar los datos de las vacunas de refuerzo, tanto la de J&J como la de Moderna. Es el primer paso en un proceso de revisión que también incluye la aprobación tanto de la FDA como de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Si ambas agencias dan su visto bueno, los estadounidenses podrían comenzar a recibir refuerzos de J&J y Moderna a finales de este mes.

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